¿Cómo llegan los usuarios a los contenidos que buscan? (parte 2 de 4)
Por Juan Carlos Camus | www.usando.info
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Parte 1: ¿Cómo llegan los usuarios a los contenidos que buscan?
Parte 3: Por un buscador interno o externo
Parte 4: Por los sistemas de navegación
Por asociación de nombres
Cada vez que un usuario que utiliza este sistema accede a un sitio Web verifica si la palabra (o conjunto de palabras) que tiene en mente está presente. Si la encuentra, naturalmente busca el enlace asociado a ésta y lo sigue; en caso contrario, lo más probable es que intente con un sinónimo o con una palabra cercana. Por ejemplo, si lo que se busca es Productos y no lo encuentra, lo más probable es que decida que Materiales o Artículos sea el adecuado. Pero si, y debido a que muchos sitios se organizan según el organigrama de la empresa, lo que se ofrece es un enlace a Gerencia de Ventas, lo más seguro es que decida que no es por allí donde puede estar la información y abandone del sitio.
Para prevenir de este tipo de situaciones vale la pena tener en cuenta un par de útiles elementos de trabajo: los test de usuarios y el llamado “olor” de las palabras.
Test de usuarios
A través de los tests de usuarios podemos probar la forma en que está organizada la información y la manera en que los nombres empleados hacen sentido a quienes visitan el sitio web. Dichas pruebas, realizadas en una etapa inicial de la arquitectura de información del sitio, permiten averiguar si los nombres de secciones están bien puestos y si resumen de manera adecuada los contenidos que ofrecen.
Dentro de éstas pruebas, la más llamativa --y efectiva-- a disposición de los arquitectos de información son las "Card Sorting" (ordenamiento de tarjetas), que consiste en escribir los nombres que tendrán las diferentes páginas o grupos de páginas que se espera integrar en un sitio web en tarjetas, un nombre en cada una, y luego entregarlos a personas del grupo objetivo al que se dirija el sitio web y pedirles que las agrupen en la menor cantidad posible de conjuntos coherentes. El ejercicio termina poniendo nombre a cada grupo, de tal manera que la denominación elegida sea la que de mejor manera y con la menor cantidad de palabras, idealmente, una sola, describa su contenido.
A través del "Card Sorting" los desarrolladores del sitio web tendrán la tranquilidad de saber que los grupos de contenidos serán coherentes entre ellos y, más importante aún, que tendrán un nombre que explicará de manera simple y directa su contenido.
"El Olor de las palabras"
El segundo elemento de trabajo en esta etapa, viene desde el plano teórico, gracias al trabajo realizado por algunos científicos en el tema del comportamiento humano. De ellos vale la pena tener en cuenta una teoría que suena increíble, pero que parece bastante acertada. Se trata del concepto de que el contenido tiene “olor”.
Chi y Pirolli plantean en su documento "Using Information Scent to Model User Information Needs and Actions on the Web" que las personas se comportan en la búsqueda del contenido que les interesa de la misma manera en que los animales buscan su alimento en los bosques o praderas: guiándose por su olor. Se explica, en este sentido, que por olor del contenido se refieren a palabras que se parecen a la que se busca, es decir, que son sinónimos o que engloban conceptos similares.
En el caso de los animales, se explica, siguen la pista del alimento por el olor que le es característico; cuando éste se diluye o tiene la misma fuerza que otros olores, simplemente desechan la pista y buscan en otro lugar. En el caso de los usuarios se sitios web, ellos buscan a través de las palabras, ya que llegan a un sitio web con la idea de que está lo que buscan; miran las palabras y siguen los enlaces que les parecen más parecidos a lo que necesitan en el momento. En la medida que el sitio presente esos contenidos, siguen insistiendo en buscar y navegar; de lo contrario, siguen hacia otros sitios para continuar la búsqueda.
Hasta ahora los planteamientos de Chi y Pirolli han tenido un uso práctico en la lucha contra los virus, ya que su algoritmo de funcionamiento permite a un software antivirus detectar la presencia de piezas de software que pueden actuar como virus, basándose en sus patrones de conducta y en lo que “escriben” en los programas que infectan.
05 Jun. 2005
